Prevención

El ictus es una enfermedad frecuente, con una tasa de mortalidad alta y que produce secuelas fisicas, cognitivas, psicológicas y sociales en una elevada proporción de las personas que lo han padecido. Por todo ello es fundamental la prevención y el reconocimiento rápido de los síntomas, para intentar evitar la enfermedad y en caso de que se presente, minimizar los riesgos y las secuelas posteriores.

La prevención comienza por una adecuada información, desde edades tempranas, ya que ciertos hábitos saludables como una correcta alimentación, la práctica de ejercicio físico moderado y la concienciación ante los riesgos que conlleva el consumo de drogas, deben instaurarse lo antes posible.

Algunos factores de riesgo no pueden modificarse como la edad, el sexo o la raza, pero existe otro grupo de factores que si pueden ser controlados como es el caso de la presión arterial, las enfermedades cardíacas, el consumo de tóxicos o los niveles elevados de estres. La información, la prevención y la rapidez en la actuación son las mejores herramientas para luchar contra el ictus.

TAMBIÉN EN JÓVENES

Alrededor de uno de cada cinco ACV ocurre en personas jóvenes, incluidos los adolescentes y la gente de 20, 30 y 40 años. En los jóvenes, sería dos veces más común que la esclerosis múltiple.

Los síntomas del ACV isquémico en los pacientes más jóvenes son similares a los de los mayores, aunque la aparición de síntomas atípicos complica el diagnóstico.

Factores de riesgo

Más de 15 millones de personas sufren cada año un ACV, por lo que la OMS insta a implementar medidas urgentes. El tratamiento preventivo incluye el control de varios factores de riesgo vasculares como la presión arterial, la diabetes, el colesterol, los triglicérides, las enfermedades cardíacas, el tabaquismo, el sedentarismo y la dieta.

La hipertensión: el rigeso más poderoso

La hipertensión es de lejos el factor de riesgo más poderoso. El NINDS calcula que causa un aumento de dos a cuatro veces en el riesgo de tener un ataque cerebral antes de los 80 años.

Tabaquismo

Fumar multiplica por dos el riesgo de sufrir un AVC isquémico y hasta cuatro veces el riesgo de ataque cerebral hemorrágico, dice el NINDS. También promueve la formación de aneurismas.

Enfermedad cardíaca: fibrilación auricular

Trastornos cardíacos, como la fibrilación auricular, pueden producir coágulos sanguíneos provocando un Ictus.

Diabetes

No solo incrementa el riesgo cardiovascular, sino que un ataque cerebral puede causar daños más graves. Además, la hipertensión es común entre los diabéticos.

Colesterol

Un desequilibrio en el colesterol puede causar aterosclerosis, es la causa principal de estrechamiento de los vasos sanguíneos, llevando al ataque cardíaco y al ataque cerebral.

Sedentarismo y obesidad

La obesidad y la inactividad están asociadas con la hipertensión, diabetes, y enfermedad cardíaca.